lunes, 28 de febrero de 2022

My sweet childhood.

Creo que tenía alrededor de 7 años cuándo papá descubrió que era una pequeña soñadora, lo había dibujado en un pedazo de papel junto a un enorme edificio de colores, tan alto que la hoja no era lo suficiente grande para que éste entrase. Nos dibujé con una enorme sonrisa; porque éramos felices, sólo mí padre y yo, en un hotel rodeado de un campo de uvas. Ése había sido mí sueño y mí padre siempre me alentó a alcanzarlo.

A diario me leía el principito, él me decía; “Tal vez ahora no lo entiendas, pero éste diminuto relato cambiará tú vida tarde o temprano”, en mi adolescencia me parecía muy cliché, ahora es el tesoro más grande que tengo. 

Un día en clase la maestra nos pidió dibujar algo que nos hiciera felices, dibujé a mí padre, el aviador y yo visitando al principito en su propio planeta, dónde podía ver incontables veces la puesta del sol ¡Y yo amo la puesta del sol! Los niños se rieron, la maestra en cambio dijo que el potencial que queramos tener depende de cada uno… “Yo quiero ser dueña de un hotel de arcoiris y un campo de uvas” le comenté y los niños volvieron a reír, la maestra se volvió hacia mí y me dijo con una enternecedora sonrisa: “Ningún sueño es demasiado grande y ningún soñador demasiado pequeño”, le amo maestra Jia, aún le recuerdo con demasiado cariño.














No hay comentarios:

Publicar un comentario

I'm Samantha Park...

En mis 25 años de vida considero que no he pasado por muchas tragedias, ni siquiera amorosas, soy una persona tranquila y bastante alegre. S...